Formación desde el Aprendizaje Experiencial

"Hay una sola maestra y es la experiencia"

Partiendo de esta celebre y descriptiva cita de Milton Erickson, podremos comprender qué es lo que no funciona en muchas de las formaciones que se imparten actualmente; por eso son lógicas las reticencias de muchas empresas, a incorporar la formación como medio de aumentar el rendimiento y la eficiencia.

Arcaicos e ineficaces métodos de formación, han establecido estas ideas reinantes; muchas organizaciones ni tan siquiera contemplan la formación como vía de mejora. Esto es lógico, ya que con frecuencia el esfuerzo económico realizado con cursos, seminarios, etc., queda sin contrapartida, al no incidir de forma efectiva en el funcionar de las personas que lo recibieron; no hubo cambio.

"Si te cuento algo lo olvidarás...

Si lo ves, puede que lo recuerdes durante algún tiempo.
Sólo si lo haces y te involucras en la propia experiencia,
entonces, lo aprenderás para siempre"

Esto viene referido a que muchas consultoras centran su intervención –bien sea Training, Coaching, Counselling, Consulting…- a base de la simple comunicación de referencias de su manera de ver las cosas. Como sólo comunican referencias, no suele haber implante efectivo en los clientes y no se acogen como pautas propias, por el mero hecho de conocer su existencia.

Para implantar cambios hay que hacer otras cosas.

Para que un saber se operativice y se incorpore a nuestro elenco de actuaciones, tendrá que haber una experiencia y un entrenamiento. Al fin y al cabo, mientras no las ejecutemos sólo serán referencias ajenas que no reconocemos como propias.

Los aprendizajes mediante referencias ajenas, se suelen realizar en muchas consultoras desde el modelo deductivo de educación. Modelo basado en deducir o restar todo lo que no se ha transmitido,
realizando una posterior comprobación de las referencias dadas. Puede ser útil a ciertos niveles como complemento, pero escueto y austero por sí solo.

Por el contrario, la aplicación de otros modelos de aprendizaje como puedan ser el modelo inductivo y abductivo, aporta un enriquecimiento muy por encima del modelo deductivo tradicional, ya que el saber se genera, se adquiere y se integra desde la propia exploración en el acervo emocional y experiencial del individuo.

La necesidad del aprendizaje experiencial

como medio efectivo de realizar cambios duraderos se justifica
porque cualquier intervención de las citadas, va orientada a
“nuevos haceres” y dejan de ser teoría desde la misma actuación.

Nuestro enfoque de aprendizaje experiencial, va estrechamente
relacionado con aprender a aprender desde uno mismo.
Algo imprescindible para saber adaptarse satisfactoriamente a
los cambios.




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